miércoles, 20 de julio de 2016

Especialistas evidencian graves falencias de estudio de termoeléctrica El Campesino en foro en Chillán


Con un crítico análisis del estudio de la termoeléctrica El Campesino especialistas dialogaron en foro sobre el proyecto de Biobíogenera a través de distintas disciplinas científicas de la Universidad del Biobío (UBB) de Chillán.

La actividad se realizó el 19 de julio y fue organizada por la Vocalía de Medio Ambiente y Acción Social de la UBB contó con activa participación de los jóvenes que se comprometieron con ayudas concretas hacia la causa del movimiento social contra el megaproyecto energético.

En primera instancia expuso Andrés Parada, vocero del Comité Bulnes Sin Termoeléctricas, que detalló a partir de la visión de la comunidad opositora, el grave daño que ocasionaría la termoeléctrica el corazón agrícola de la comuna. Dentro de las afectaciones importantes, sin duda que el agua es un nudo crítico para la comunidad agrícola, asunto que analizó en su ponencia Patricia Arancibia, Bióloga de la UBB que es Dra. en Oceanografía. “Es inquietante porque al extraer el agua de pozos profundos también sacas el sustento natural que el agua tiene sobre el terreno, es decir, lo menos que podría pasar son subsidencias del terreno sobre todo si es que hay otros actores también extrayendo agua de pozos profundos” lo que significa el progresivo hundimiento de las tierras según la experta.

“En el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la Central El Campesino están confiados en que esas napas se van a rellenar con lluvia de la cordillera” lo que sucedería según la doctora “siempre y cuando éstas existan” dando relieve a las bajas de lluvia que ha habido en el último tiempo. Tampoco queda claro si el relleno de las napas freáticas sucedería a través de infiltración, ya que según Arancibia se requiere un estudio geomorfológico que no está presente en el EIA. Sin embargo, Arancibia es escéptica debido al tránsito de camiones y el cemento que impedirían este proceso, por lo que puntualiza que se verían impactados los tres comités de Agua Potable Rural que se encuentran cercanos al sector.



Posteriormente, fue el turno de Jaime Rebolledo, doctor en Geografía de la UBB con especialidad en Geografía, que definió tres ejes críticos que impiden un desarrollo sustentable en el país: una legislación permisiva reflejada en sus instrumentos de planificación territorial, un paradigma científico muy cortoplacista y que ve fragmentada la realidad a través de sus áreas de estudio, y una ciudadanía pasiva que tiene que empoderarse de los procesos de participación para que esto se revierta.

Por su parte, Marcela Vidal, Dra. en Ecología y Biología Evolutiva, en su exposición analizó el EIA de la termoeléctrica El Campesino en el área de flora y fauna, identificando falencias técnicas en tres ejes principales: identificación de especies en el área de impacto, los instrumentos de medición utilizados en el estudio y los planes de manejo de las especies vulnerables.

En la identificación señala que hay especies “que son imposibles de encontrar en la depresión intermedia” refiriéndose al valle agrícola de Bulnes, muestra en la que no se considera la presencia de las especies que precisamente son vulnerables dentro del marco potencial de especies que habitan el lugar.

Vidal es crítica al señalar que uno de los instrumentos de medición para indicar la cantidad de impactos fue creado por la misma empresa consultora pagada por Biobíogenera y que dentro del EIA no dice estar validado científicamente de donde se concluye que “de 139 potenciales problemas en flora y fauna ellos (la consultora) finalmente dicen que los impactos son diez” declara la especialista que destaca que en el caso de las aves migratorias no se defiine la fecha de la muestra que requiere un análisis estacional de un año como mínimo.

Finalmente, la doctora que ha sido de una línea investigativa en anfibios, cuestiona los planes de manejo que caracteriza de “deficientes”. “La rana chilena, que es una rana importante porque está tiene un plan de conservación, pero no se consideró para el plan de manejo ni para el plan de monitoreo” analiza Marcela Vidal.

Tras el análisis crítico de las falencias que presenta el EIA de la Central El Campesino, Andrés Parada,recalcó que “el proyecto está en su proceso final de evaluación y ningún servicio presentó mayores observaciones salvo Conaf y el Sag”, por lo que gran parte de estas falencias no serán consideradas dentro del proceso de evaluación ambiental.

Martín Meza, representante del Comité de San Ignacio Sin Termoeléctricas, hizo un llamado a los profesores a participar activamente en los movimientos sociales que se oponen a este tipo de proyectos, pero dando un paso más allá, en el sentido de ir contribuyendo a empoderar a la comunidad en la planificación y la forma de desarrollo que la gente quiere para su territorio.

Visión similar presentó Mario Ramos de la Vocalía de Medio Ambiente y Acción Social de la UBB diciendo que “nosotros entendemos que como estudiantes tenemos un rol público hacia la comunidad”. “El sentir y las problemáticas que tiene, hay que visualizarlas y aportar desde el capital cultural que nosotros tenemos como conocimiento” manifestó el miembro de la vocalía, recalcando que la movilización es determinante en la información y sensibilización de la provincia de Ñuble.

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